Expresidentes de ACAM defienden el derecho de autor y el futuro de la creación musical en Costa Rica

La Asociación de Compositores y Autores Musicales de Costa Rica reafirma su papel en la protección de las obras musicales

La defensa del derecho de autor ha acompañado a ACAM desde su fundación y continúa siendo uno de los principales retos para quienes trabajan en la creación musical.

En un momento de transformación acelerada de la industria, varios expresidentes de la asociación se unieron para reivindicar la importancia de proteger las obras y garantizar que quienes las crean reciban el reconocimiento y las regalías correspondientes.

Una organización construida por compositores

ACAM nació por iniciativa de creadores costarricenses que buscaban establecer un sistema organizado para proteger el trabajo de autores y compositores en el país.

Carlos Guzmán, cofundador y primer presidente de la asociación, recordó que los primeros años estuvieron marcados por el intercambio de conocimientos con sociedades de gestión de España, México y Argentina.

Ese proceso también contó con el respaldo de importantes figuras de la música latinoamericana, entre ellas Roberto Cantoral y Armando Manzanero. Para Guzmán, esa colaboración permitió sentar las bases de una organización pensada para proteger a distintas generaciones de creadores.

Más de tres décadas después, ACAM también gestiona derechos de autores internacionales cuyas obras son utilizadas en Costa Rica, mientras trabaja para que los compositores nacionales puedan recibir protección más allá de las fronteras.

El derecho de autor frente a una industria que cambia

Uno de los principales desafíos continúa siendo explicar por qué el derecho de autor resulta fundamental para la industria musical. Álvaro Esquivel destacó que, pese a la evolución de las sociedades de gestión colectiva, todavía existe la necesidad de educar y defender este derecho como parte esencial del reconocimiento al trabajo artístico.

La transformación tecnológica también ha obligado a ACAM a modificar sus procesos. Según Luis Monge, la asociación atravesó una etapa de reestructuración administrativa y tecnológica para mejorar la eficiencia de su gestión y responder a las nuevas necesidades de la industria.

Uno de los cambios señalados fue la incorporación de BMAT, una plataforma especializada en monitoreo musical que permite identificar con mayor precisión dónde y cuándo son utilizadas determinadas obras, facilitando la asignación de las regalías correspondientes.

Proteger la música también significa apoyar a quienes la crean

La labor de ACAM no se limita a la administración de derechos. Edín Solís destacó además el fortalecimiento del Fondo Social y Cultural de la organización, destinado a apoyar a compositores en áreas relacionadas con bienestar, formación y producción artística.

La asociación plantea así una visión que va más allá de cobrar regalías: proteger al autor también implica generar condiciones para que pueda continuar desarrollando su trabajo y contribuir al crecimiento de la cultura costarricense.

Con esta defensa conjunta, los expresidentes de ACAM reivindican el legado de una organización que ha acompañado la evolución de la música nacional durante más de tres décadas y que ahora enfrenta nuevos desafíos derivados de la transformación tecnológica y de las nuevas formas de consumo musical.

Porque detrás de cada canción hay una persona que la escribió, la compuso o la creó. Y en una industria que cambia constantemente, recordar que la música tiene alma, pero también tiene autor, sigue siendo fundamental.

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