“Vacaciones por Siempre”: una noche para sentir lo que normalmente evitamos
El proyecto español Depresión Sonora, liderado por Marcos Crespo, aterriza por primera vez en Costa Rica con su World Tour 2026: Vacaciones por Siempre.
La cita será el sábado 18 de abril en Mercado La California, en un show que promete ser directo, emocional y sin filtros.
La gira presenta el nuevo álbum Los perros no entienden de Internet (…Y yo no entiendo de sentimientos), un proyecto que tardó tres años en tomar forma.
Todo parte de una frase que Crespo escribió en una pizarra: “Los perros no entienden de internet”. Una idea que, con el tiempo, se convirtió en el eje conceptual del disco.
El punto de quiebre llegó cuando decidió enfrentarse a sí mismo a través de la terapia, abriendo espacio para una obra más honesta, vulnerable y necesaria.
En el centro de esta narrativa está Lucas, su perro de 14 años, quien funciona como una especie de brújula emocional: un ser que no entiende el ruido del mundo moderno, pero que vive desde la simpleza y la presencia.
Ansiedad, ruido y la necesidad de soltar
El álbum refleja una generación atravesada por la sobreinformación, el consumo constante y una ansiedad que muchas veces ni siquiera sentimos como propia.
Desde ahí, Depresión Sonora propone algo distinto: usar la música como un canal para soltar, procesar y crecer, invitando al público a hacer lo mismo.
Un show sin maquillaje
El concierto del 18 de abril se plantea como una extensión de ese proceso. Guitarras afiladas, ritmos secos y letras que no buscan suavizar nada.
Más que un espectáculo, es una experiencia para quienes están dispuestos a confrontarse con lo que sienten —o con lo que han estado evitando.
Detalles del concierto
Las puertas abrirán a las 7:30 p.m. y el show iniciará a las 8:30 p.m.. El evento es exclusivo para mayores de edad y ya cuenta con un 90% de entradas vendidas.
La fecha es presentada por Cream Agency.Hay conciertos para pasarla bien. Y hay otros —como este— para entenderse un poco más.
Una canción que abraza la pérdida como parte inevitable del amor
El desamor también puede ser contemplativo. Los artistas costarricenses Alelí Prada y Albastián unen fuerzas en “he perdido tanto”, un sencillo de corte folk pop que estará disponible a partir del 29 de abril en plataformas digitales.
La canción propone una mirada distinta al duelo amoroso: no como algo que se evita, sino como un proceso al que también hay que entregarse.
Perder también es parte del camino
Escrita a finales de 2025, la pieza construye un universo íntimo y etéreo donde la nostalgia funciona como puerta de entrada a la pérdida.
Lejos de la narrativa de “superar y seguir”, el tema pone el foco en todo lo que se pierde tras una ruptura, con una honestidad que incomoda, pero también sana.
Como lo expresa Alelí Prada:
“Hay que entregarse a perder con el mismo corazón abierto con el que nos entregamos a ganar.”
Foto por Melany Mora
Un sonido que crece como un atardecer
A nivel sonoro, la canción apuesta por una construcción progresiva: inicia desde lo cálido y acústico —con protagonismo de guitarras y voces— y evoluciona hacia un clímax más caótico, pero cargado de belleza.
Como explica Albastián:
“Queríamos alcanzar un clímax musical asociado al trayecto de ver el atardecer. A nivel de producción, comenzar con un inicio luminoso y acogedor priorizando la guitarra y las voces y paulatinamente abrir la canción a un caos lleno de belleza.”
La producción estuvo a cargo de los propios artistas, con mezcla y masterización en el estudio Ladera Volcán en Chile, a cargo del ingeniero Arturo Zegers. En Costa Rica, el tema fue grabado entre home studios y 747 Studio, con apoyo del ingeniero Claudio Víquez.
Entre sus influencias se perciben ecos de Bon Iver y Sufjan Stevens, dentro de una estética indie folk contemporánea.
Una propuesta que también se mira
El universo del sencillo se expande hacia lo visual con una sesión acústica grabada en el restaurante Maderos, dirigida por Melany Mora, y un video-arte que acompañará el lanzamiento oficial.
“He perdido tanto para ganarme a mí / He perdido tanto para estar aquí.”
Una línea que resume el corazón de la canción: perder también puede ser una forma de encontrarse.
En estos tiempos, donde se siente como si todo pasara al mismo tiempo, Migrant Motel propone hacer lo contrario: pausar, desconectarse y ver hacia otro lado. Su nuevo sencillo, “Lo Que Desconozco”, nace desde esa idea incómoda pero sincera: a veces, no saber también es una forma de estar bien.
Inspirada en el concepto de “ignorance is bliss”, la canción explora la tentación de alejarse del caos contemporáneo: la sobreinformación, los ciclos de noticias constantes y el ruido interminable de las redes sociales.
Elegir no saber
Desde la voz de su protagonista, el tema plantea una postura clara: desconectarse como acto de autopreservación emocional. No desde la indiferencia, sino desde la necesidad de proteger la propia estabilidad en medio de una realidad que muchas veces abruma.
“Lo Que Desconozco” abraza esa contradicción: encontrar paz en la evasión, incluso cuando eso implica soltar parte de la verdad.
Brillo y fondo
Musicalmente, la canción se mueve en una tonalidad mayor, con una energía fresca, ligera y hasta juguetona, que contrasta directamente con su trasfondo reflexivo.
Esa dualidad —entre lo que suena y lo que se dice— recuerda a la vibra de Ain’t It Fun de Paramore: una canción que parece optimista en la superficie, pero que esconde una lectura más profunda.
Aquí, la fórmula se repite con una intención: sonreír mientras se esquiva la realidad, elegir la ligereza sobre el peso de saberlo todo.
Una pausa en medio del caos
Más allá de su sonido accesible, el sencillo funciona como una invitación a cuestionar nuestra relación con la información, la ansiedad colectiva y la presión de estar siempre al tanto.
Porque en un mundo saturado, “Lo Que Desconozco” lo que propone no son respuestas, propone algo más simple —y más difícil—: saber cuándo dejar de mirar.
El laboratorio de la canción puede ser una colección de relatos. El LP debut de Simón Avilés, músico y productor audiovisual costarricense, nos invita a tropezarnos en la grieta donde vive una historia mínima.
Una zancadilla para las fórmulas
(el silencio de esta casa, avión de papel, autodidactas)
Empiezo esta expedición con lupa y binoculares en mano. Con un café me siento en mi oficina y contemplo mi casa: el crujido de la madera, las golondrinas revoloteando, el ladrido de algún can vecino a lo lejos. Inicia la canción 1 y me hago diminuta. Entro en una mini nave espacial que vuela entre estas paredes de bambú. Y de pronto amo y extraño y me acuerdo de todas las casas que habité y me fui. De todas las personas que amé. Todas las veces que me he despedido. Y con otro tamaño de mi cuerpo y de mi ego pienso que ya no me interesa ser tan grande ni sabérmelas todas.
Portada del Disco “Canciones Mínimas” de Simón Avilés
El péndulo de la risa
(amores imposibles, justo a tiempo, la mala canción)
Para conocer de pies a cabeza el hogar propio hay que invertirse y ver el mundo bajo el mundo. El error es el milagro que necesitamos para reconocernos como humanos.
La versión del fracaso, de la pérdida y la equivocación es el ying del yang. Esa es la voz en esta primera sección; una tregua para darse la mano y sacudir las prepotencias y frustraciones con humildad. Aquí me entregué al humor como hilo reparador de lo roto.
El cancionista propone iluminar la otra cara de la moneda; el amor que nunca fue, la ruptura inevitable, la obra defectuosa. El fallo no es unacarencia, es la prueba viviente del deseo. Es el riesgo de que si algo se parte también se multiplica.
Tanto amores imposibles como justo a tiempo subvierten las lógicas modernas y fatalistas del desamor, estas piezas agradecen el desacierto como una oportunidad.
La mala canción le hace cosquillas a la obsesión por el virtuosismo y la grandiosidad en el arte. Simón se reconoce como creador, no medallista de excelencias.
(tamborileaba con mis dedos, de afuera hacia el centro)
A este punto me sumergí en las aguas de la melancolía. También se vale el derroche como revelación. Cada quien decide sus anestesias. El dolor a veces puede ser tan insoportable que bajo el mar oscuro nos amortiguamos la cabeza. Pero tarde o temprano, salir a la superficie es el único camino hacia otra luz.
Cuando escuché tamborileaba con mis dedos entré a ese barco hundido y embrujado en lo profundo del océano. Hallé mis manías, vicios y creencias bucle-limitantes que me atascan si solo apuesto por mentiras en mi ruleta. Pasa que la autenticidad parece un veneno si tenemos la mala costumbre de la farsa.
Por eso de afuera hacia el centro devuelve el aire perdido. Probablemente uno de los mejores consejos que colecciona este disco llega en este tema:
“Tal vez deba cerrar el recuento de los daños y empezar a escuchar abriendo bien las manos. El futuro es un pacto / es una casa que vamos a cuidar.”
(Avilés, 2026)
(canciones mínimas, solo es hoy)
Parte fundamental de este juego de vivir es la crudeza. Tallar la verdad como un ebanista talla su obra. Sin adornos. Sentir y hablar en crudo. Después de tanto vivir en el líquido de alguna pena hay que respirar con el recordatorio más simple, más sencillo, más honesto.
El destiempo es un encuentro
En una sociedad que pretende el “desapego” como un engaño hiperindividualista que siempre olvida para no cargar , Simón apuesta por ser el niño que guarda sus tesoros en una cajita bajo la cama. Y cuando la abre, abre su riqueza para el mundo. Avilés entendió la verdadera grandeza contemplándose microscópico ante la inmensidad.
Este disco nos regala una mirada bufona; un juego de caminar la canción como una hormiguita laboriosa y risueña. Lejos de la excentricidad, Canciones mínimas nos enfoca otra forma de protagonizar la vida. Es un viaje de aceptación en el que la historia permanece si somos suficientemente valientes para resguardar las crónicas minúsculas que, como las estrellas, juntas hacen una constelación extraordinaria.
Así, si alguien se pierde en el cielo nocturno aprenderá a mapear el camino de regreso a casa.
Encendí un incienso, me serví mi té de lavanda, menta y miel y puse Vinilo Pétalo para acompañarme en la tarde lluviosa de mayo. Este es el EP debut de Jessik Matus, una artista cantautora, música, compositora y, diría yo, camaleona musical. Sus canciones me hacen habitar la música como una excursión a un museo.
Cuando la escucho siento que afuera de mi casa hay un jardín de gusanitos multicolor, flores con vestido y un musical de patos cantores. También me transporto a un videoclip ochentero con patines, radios vintage, bolas de disco y bandas de garaje.
Este disco comienza así: con un respiro mañanero viendo por la ventana.
Cuando entra Cristalismos es inevitable subirle el volumen a los parlantes y ponerse de pie. De pronto, Jessik abre su mundo caleidoscópico y cinematográfico. Suena desde el grito del rock, la suavidad del folk alternativo y lo etéreo del indie.
Plantea sus canciones con una personalidad muy única. Muy Jess. Sus canciones, algunas ligeras y otras muy estimulantes, siempre tienen un movimiento muy propositivo. Nada es una pausa liviana para recargarnos para lo que sigue.
Qué delicia cuando aparece Bolero Dulzón. Dan ganas de enamorarse en una tabernita musical o en un barco-crucero rumbo a la atemporalidad. Me imagino con vestido largo bailando en los brazos de alguien con trajecito, perfume de gardenias y sabor a albaricoque.
Todo lo que sigue entra como un mantra firme y perspicaz. Yo pienso que si Jessik nos escuchara a cualquiera intentando karaokear sus canciones, probablemente habría cumplido su cometido de complicarnos con trabalenguas, melodías complejas y juguetonas y con su don natural de cantar con una voz tan madera, tan viento y tan ninfa.
Concuerdo con ella y con Sensorialle que su música y su propuesta creativa es una sinestesia vibrante, una poción fina y floral que nos va a encantar si la escuchamos. Yo ya estoy ahí. Se me colaron las mariposas y ando jazzeando con su voz.
Al final, todas queremos ser una gata jazz. Atentamente, Alelí.
Poético y fortuito. Me senté a escuchar el nuevo álbum de 11:11, titulado Aguas Interplanetarias en medio de la incertidumbre metereológica, la lenta y agazapada apocalipsis y las ganas de que la música pegue los pedazos.
Ya lo dijo Pedro Aznar Una lanza abrió un costado / Detrás de esta máscara / Hay un chico asustado / Quebrado. Quizá siempre es el estruendo de algo que se rompe el milagro necesario para que suceda la vida. Eso lo recordé al entrar al acuoso mundo de este disco.
Me atrevo a decir que 11:11 nos succiona al primer tema para envolvernos en la membrana de este planeta de agua. Después, tal cual excavación hacia el centro entre las capas de la tierra, pasamos a los niveles más fraccionados e irreverentes con Fragmentación y A tu Dolor. Luego sucede un descanso para la intuición que afila sus dientes.
FOTO X RICARDO MACHADO
Desde el principio, estas lenguas interplanetarias hablan de escuchar la intuición del ritmo más originario, luego el ritmo del sol en Siete uno Siete. La energía solar comienza después a infiltrarse poco a poco y se forman atmósferas más claroscuras a nivel de lírica, armonía y paisaje sonoro.
Lo anterior se confirma cuando Instinto Maternal nos habla de los regalos del sol y la protección divina. Pareciera que la música quedó tenue y silenciosa para que el mensaje tierno de esta canción respirara después de tantos colores magnéticos.
Luminosa nos entrega las últimas gotas de lucidez “debo sentir para sanar”. Nos da paso al último mensaje de “esta calma es mi alma”.
Como poeta o letrista, diría que este disco cierra con un mantra poderoso y necesariamente definitivo. Como cancionista, diría que 11:11 nos sacudió en un primer ruido; un primer caos ordenándose y desordeándose hasta que nos saca a flote con el último tema.
Como persona y animal mamífero entiendo el lema esencial: Siempre la respuesta es volver hacia adentro al origen del agua y del sol y de esa criatura tan serena que engendran: el espíritu.
Con tintes Spinetescos y matices de una nueva agresividad sonora, la banda costarricense 11:11 estrenará el 11 de noviembre de este año, su octava producción discográfica que a su vez es el tercer álbum de estudio de larga duración.
Este disco que será publicado a través del sello Long Beach Records Latinoamérica (LBR LATAM), lleva por nombre “Aguas Interplanetarias” y es una profecía de un mundo mejor. Bajo la consigna de “crear y creer que sí hay futuro”, el líder del proyecto Andrés Calvo plantea la exploración de nuevas formas de entender la vida a través de muchos conceptos universales y existencialistas.
Más allá de una búsqueda sonora, es un viaje interior donde las métricas y las armonías se convierten en vehículos para transmitir un mensaje profundo. “Aguas Interplanetarias” invita a imaginar futuros con esperanza, a encontrar respuestas en el silencio, la intuición y los caminos del corazón.
11:11 en el Templo de la Música de Costa Rica Fotografía x Ricardo Machado
En 2023 la banda dejó de ser un trío y dio paso al cambio, lo que resultó en una evolución natural de posibilidades creativas. Este álbum es la primera producción de 11:11 que incorpora a su nueva formación, integrada por Andrés Calvo (voz y guitarra), Tito Fuentes (bajo), Fernando Calvo (guitarra eléctrica) y Federico Dörries (baterías y producción).
De esta nueva química emergieron una serie de canciones que profundizan en el estilo ecléctico que los caracteriza, nuevos enfoques compositivos y diversidad de géneros. Este LP se compone de nueves canciones que fueron grabadas en vivo durante tan solo dos días desde la sede de Conquista Records, mezclado y producido por el mismo Federico Dörries bajo la supervisión de Alberto Ortiz; es un álbum refleja la esencia espontánea y colaborativa de la banda.
“Es música que sale del amor por la imaginación y de la búsqueda de puentes de conexión con el más allá, el espacio interior y el espacio exterior. La imaginación como puente de conexión entre el mundo material y el mundo espiritual”, indicó su vocalista Andrés Calvo.
“Aguas Interplanetarias” nació por la inquietud de imaginar mundos nuevos, por lo que prácticamente toda su identidad gráfica fue creada por el mismo Calvo con ayuda de inteligencia artificial, con el fin de que la obra tuviese más sentido conceptual.
Esa oda existencialista plantea ideas como “el nuevo ser humano”, “imaginar el origen de una nueva humanidad”, “la música como medicina”, “el sentido de propósito”, “el re-descubrimiento del amor” y “la conexión universal del todo”.
El nombre del álbum se inspira en el documental “El Botón de Nácar” del cineasta chileno Patricio Guzmán, que reflexiona sobre la relación entre la naturaleza y la humanidad, un tema resonante en las composiciones de 11:11. Su vocalista agregó que, “Aguas Interplanetarias es una exploración sonora y filosófica de la conexión con el “más allá”, los ritmos del universo, la voz interna y la intuición”.
La espera terminó, WOS llega a Costa Rica con su gira mundial DESCARTABLE. Su última visita al país fue en abril de 2023 durante su gira Oscuro Éxtasis, cuando tuvo que incluso mover su show a un local más grande debido a tickets agotados en minutos . En esta oportunidad presentará su último trabajo discográfico el 2 de noviembre en el Anfiteatro Coca Cola.
Su gira mundial DESCARTABLE dio comienzo en abril en el estadio Racing Club en Buenos Aires, Argentina, con un show impactante en el que 40.000 personas escucharon por primera vez en vivo esta obra que promete ser un clásico del rock en español.
Ya pasó por España, Alemania, Irlanda, UK, Dinamarca, Chile, México, Perú, Paraguay, Uruguay y Colombia, y nuestro país fue el elegido para dar cierre a la sección internacional de su gira.
La respuesta del público en todos lados es consistente: es recibido con bailes y cánticos típicos de cancha que elevan la mística que el artista arrastra desde sus comienzos por todos lados a dónde va, y que con el tiempo fue creando su propio lugar incomparable. WOS llega al corazón de almas repartidas por todo el planeta que se deleitan con la sutileza y potencia del elegante rock alternativo entrelazado y fusionado con sonidos de los 80’s hasta principios de los 2000. Lejos de ser una moda, Wos es un portador de emociones inmensas.
Luego de su paso por nuestro país cerrará el año visitando varias provincias de su Argentina natal.
Las entradas de los shows de la gira completa ya se encuentran a la venta. Más información en WOSDS3.COM.
Si tienen dudas sobre cómo se vive un show de WOS, el pasado junio lanzó en exclusiva por YouTube el video en vivo de LA COCHERÍA, tema que forma parte de DESCARTABLE. Se trata del primer registro oficial de su show presentación del disco en Buenos Aires.
El registro capta uno de los momentos finales del show, en los que además de la energía de WOS y la camaradería con su banda sobre el escenario; captura la emoción del público, que desde el campo vive este momento como propio, acompañando con su voz, energía y pogos la primera vez de La Cochería en vivo.
El video de La cochería en vivo se encuentra protagonizado por WOS, Natasha Iurcovich (bajo), Facundo ‘Evlay’ Yalve (guitarra), Fran Azorai (teclados) y Tomás Sainz (batería). Fue producido por Doguito Records, y realizado por La casa de al lado, con la dirección de Rafael Nir y Tomás Curland. La mezcla de audio estuvo a cargo de Jonathan Vainberg y el máster de Javier Fracchia.
Ceshia Ubau deslumbró la llama de la verdad y es imposible no sentirse seducida. Mujer Salvaje, encabezando el sazón principal de su más reciente EP Edén, vibra las paredes de lo que tiene que romperse.
Para despertar a la mujer salvaje se necesita hambre. Podría ser un día de llanto exhausto. Basta alguna vela encendida, un dolorcito mal acomodado en las caderas para que nuestra garganta se abra cual flor bravía.
Del hechizo amordazante se sale. El camino nunca es hacia el progreso, el éxito o cualquier mentirita occidental. El camino es espiral hacia abajo, afuera, diagonal y a través del claroscuro.
Ceshia nos ofrendó su voz y testimonio para seguir el fuego que, aunque arde, ilumina la senda que hemos de caminar. Descalzas. Con el miedo y con la fe al lado trotamos, corremos hacia el tambor que nos convoca.
Mujer Salvaje me recuerda a mi propio despertar. Que, como cualquier nacimiento, es incómodo, doloroso, diferente. Tan real que duele hasta los huesos. Pero son nuestros huesos los que tenemos que velar, cantarles desde la entraña para que la sabia despierte.
“Que duele romperse quitarse la venda / pero es en la grieta que entra la luz que hace que amanezca”
Quizá sea esta la ocasión en que la música nos embarque hacia adentro y que asumamos que, si somos creadoras, la maga salvaje está más asida de lo que creemos.
Tras una espera de dos años desde su última visita, el artista español Carlos Sadness regresará a Costa Rica para dar un show en el Mercado la California el próximo 27 de octubre bajo una co-producción entre 2Mundos CA y Distrito Carmen.
Este ícono del indie pop en español cuenta con una trayectoria de múltiples éxitos en España y en Latinoamérica; su música se entiende desde un estilo único que nadie puede replicar, y que el artista ha sabido evolucionar a lo largo de los años.
Su carrera oscila desde aquel hit indie que lo llevó a todos los festivales y que sigue sonando, “Qué Electricidad” del disco La Idea Salvaje, la colaboración viral en Latinoamérica “Amor Papaya”, su álbum “Tropical Jesus” en el que Carlos Sadness nos deja joyas como “Isla Morenita” o “Todo estaba Bien” hasta su más reciente disco de larga duración llamada “Realismo Mágico”.
La nueva gira de Carlos Sadness tiene como fin presentar en vivo su más reciente álbum y re-conectar con su apasionado público costarricense, el cual hace dos años hizo vibrar San José al son de casi 700 personas.
En esta nueva producción, el artista español colabora con cantantes como Ximena Sariñana, CarlaMorrison y Melissa Robles; es en sí una sofisticada evolución que mira hacia atrás en su propia identidad y hacia adelante de una manera esperanzadora.
“Encontrar la magia en medio de la realidad es el objetivo de este disco. Es por eso que profundiza en conceptos que nos pueden salvar de un mundo donde todo se consume velozmente, como la bondad, la ternura o la empatía. Todo ello guiado por el hilo conductor de varias estrellas que aparecen en momentos clave y que presiden la portada y el arte del disco” señaló Sadness quien además se encargó él mismo de ilustrar el cover art de este disco.
Este LP es un viaje de paisajes sonoros, a veces paradisíacos y otras desérticos, siempre bajo la mirada de los astros. Aún se pueden encontrar rastros de ese sonido que lo llevó a la cima hace casi diez años pero, sobre todo, se trata de una evolución de su música, abriéndose al nuevo pop alternativo de estos 2020’s y al sonido internacional.
El show de Carlos Sadness en vivo es una experiencia única e irrepetible. Su energía contagiosa, su conexión con el público y la magia que desprende en el escenario hacen de cada concierto un momento inolvidable.
Cabe mencionar que se ha convertido en un artista sin fronteras, capaz de fusionar ritmos y culturas de diferentes partes del mundo. Su música es un reflejo de la diversidad y la riqueza de la cultura latinoamericana reflejada en su música a través de colaboraciones con artistas de toda la región.