De San José a las grandes giras del urbano latino
Cuando miles de personas cantan frente a un escenario, gran parte de la experiencia ocurre gracias a elementos que muchas veces pasan desapercibidos: las luces, los efectos visuales y la energía que acompaña cada canción. Detrás de algunos de los shows más importantes del género urbano latino hay un nombre costarricense: Winston Vargas.
Diseñador, programador y operador de iluminación y láser, Vargas se ha convertido en una figura clave dentro de la producción de conciertos internacionales, trabajando junto a artistas como Jhayco, Anuel AA, Feid, Yandel y Cultura Profética, además de participar en festivales de gran escala en América y Europa.

De los cables al diseño de experiencias
Su historia comenzó en Costa Rica, trabajando detrás de escenarios como técnico de monitoreo y backliner. Sin embargo, fue observando la iluminación de los conciertos desde backstage cuando descubrió una nueva pasión: la capacidad de las luces para transformar por completo la emoción de un espectáculo.
A partir de ahí inició un proceso de formación especializada que lo llevó a obtener certificaciones internacionales en programación de iluminación, diseño de shows y tecnología láser, convirtiéndose en uno de los profesionales más destacados de la región.
Un nombre presente en las grandes giras
Con Jhayco ha trabajado como diseñador de iluminación y láser en giras por Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Con Anuel AA suma más de dos años formando parte del equipo visual de sus tours internacionales.
Su experiencia también incluye festivales como el Picnic Festival, BPM Festival, Coca-Cola Flow Fest, Miami Music Week y hasta participaciones en eventos asociados a escenarios como Lollapalooza Argentina.
Reconocimiento internacional
Actualmente Winston es cofundador de LDS (Lighting Design Studio), una plataforma desde la que desarrolla propuestas visuales para artistas, festivales y producciones de entretenimiento en distintos países.
En 2026 recibió el Premio Líder Internacional en Diseño de Iluminación, un reconocimiento que destaca una trayectoria construida a lo largo de más de una década y más de 200 conciertos alrededor del mundo.
Su historia demuestra que el talento costarricense no solo está sobre el escenario. También está detrás de las luces, creando las experiencias visuales que convierten un concierto en un recuerdo imposible de olvidar.

