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  • La Plaza de la Cultura se llena de música e ilustración con “Primero fuimos música”

    La Plaza de la Cultura se llena de música e ilustración con “Primero fuimos música”

    Una experiencia gratuita que une arqueología, ilustración y composición contemporánea

    Quienes pasen por la Plaza de la Cultura durante las próximas semanas podrán descubrir una propuesta que invita a escuchar la historia de una forma diferente.

    Los Museos del Banco Central de Costa Rica inauguraron una muestra al aire libre con ilustraciones inspiradas en las canciones del álbum “Primero fuimos música”, un proyecto que combina patrimonio arqueológico, música e identidad costarricense.

    Cuando el patrimonio se convierte en música

    El proyecto nació a partir de una investigación desarrollada por los Museos del Banco Central sobre los sonidos de instrumentos musicales precolombinos pertenecientes a su colección arqueológica.

    Con ese banco de sonidos, nueve músicos costarricenses crearon composiciones originales, mientras un grupo de ilustradores dio vida visual a cada una de las piezas.

    Una exposición para ver y escuchar

    La muestra presenta las ilustraciones en gran formato e incorpora códigos QR que permiten al público escuchar cada composición mientras recorre la exposición, convirtiendo el paseo por la Plaza de la Cultura en una experiencia inmersiva donde la música y el arte visual dialogan con la historia del país.

    Con acceso completamente gratuito, “Primero fuimos música” busca acercar al público a una nueva forma de descubrir el patrimonio costarricense, demostrando que la historia también puede escucharse y que el arte contemporáneo puede convertirse en un puente para conectar con las raíces culturales del país.

  • Primero Fuimos Música revive sonidos precolombinos en un álbum de artistas costarricenses

    Primero Fuimos Música revive sonidos precolombinos en un álbum de artistas costarricenses

    Un proyecto que transforma instrumentos arqueológicos en música contemporánea

    Más de 2.500 años después de haber sido utilizados por los pueblos originarios de Costa Rica, los sonidos de ocarinas, flautas, sonajeros y silbatos precolombinos vuelven a escucharse gracias a Primero Fuimos Música, un proyecto impulsado por los Museos del Banco Central de Costa Rica junto a músicos nacionales.

    La iniciativa reúne a nueve artistas costarricenses que trabajaron con un banco de sonidos desarrollado a partir de instrumentos arqueológicos reales preservados en la colección del museo, transformando estos registros ancestrales en nuevas composiciones.

    Un diálogo entre pasado y presente

    El álbum cuenta con la participación de Berenice, Canina, Felipe Pérez, Frezco y Los Excavators, Guápil, Huba Watson, Karol Barboza y MAZZK, quienes reinterpretaron estos sonidos desde distintos géneros y sensibilidades musicales.

    Más que un disco conceptual, Primero Fuimos Música propone una conversación entre arqueología, patrimonio cultural y creación contemporánea, permitiendo que sonidos milenarios vuelvan a formar parte activa de la cultura actual.

    Una investigación convertida en arte

    Los recursos sonoros utilizados nacen de años de investigación sobre instrumentos precolombinos desarrollada por los Museos del Banco Central. El proyecto amplió recientemente su archivo con nuevos registros obtenidos a partir del estudio de más de un centenar de objetos arqueológicos.

    La producción musical estuvo a cargo de Andrés Cervilla y Pee-Pah! Fábrica de Sonido, mientras que Luis Porras, del Proyecto Jirondai, participó aportando una visión centrada en la preservación de la memoria cultural y las tradiciones orales indígenas.

    Más allá de un lanzamiento musical

    Además del álbum, el proyecto incluye una exhibición museográfica y un libro dedicado al estudio de estas sonoridades ancestrales.

    El resultado es una iniciativa pionera que permite escuchar el patrimonio cultural costarricense desde una perspectiva completamente nueva, demostrando que la memoria sonora de los pueblos originarios sigue teniendo un lugar dentro de la creación artística contemporánea.